Los secretos de la poesía

Aprendizaje esperado: aprecia la lectura de poemas y expresa su interpretación, considerando el uso del lenguaje figurado y reconociendo algunos elementos de su musicalidad.

Énfasis: escucha la lectura de poemas y expresa su interpretación a partir de sus sentimientos y experiencias. Comenta el uso de figuras retóricas que le dan un sentido figurado a las palabras y recrea elementos de su musicalidad.

¿Qué vamos a aprender?

Aprenderás a apreciar la lectura de poemas y a expresar su interpretación, considerando el uso del lenguaje figurado y reconociendo algunos elementos de su musicalidad.

¿Qué hacemos?

Bienvenidos y bienvenidas a la segunda sesión de este ciclo escolar de Lengua Materna, Español, quinto grado, un espacio para jugar con las palabras y disfrutar de la magia que puede surgir de ellas.

En la sesión de hoy continuaremos repasando algunas prácticas sociales del lenguaje que hemos estudiado en grados anteriores y con las que seguiremos trabajando en este curso.

Vamos a leer algunos textos poéticos; en primer lugar, para disfrutarlos e interpretarlos, y, en segundo lugar, para recordar cómo es que el lenguaje figurado y otros recursos del lenguaje poético contribuyen a transmitirnos eso que muchos lectores de poesía describimos como magia.

¿Es cierto que las adivinanzas y otros textos que usamos para jugar, como las rondas infantiles y los trabalenguas, pueden ser considerados poemas?

En cierta manera sí, porque las características que los hacen divertidos, atrayentes y con las que nos plantean desafíos para jugar se relacionan con recursos del lenguaje poético.

¿Por qué lo preguntas?

Lo que pasa es que hace poco me dijeron dos adivinanzas; para una de ellas pude encontrar la respuesta y para la otra no, pero ambas me dejaron impresionado con la belleza de las palabras.

¿Nos puedes compartir estas adivinanzas?

Una dice:

Siempre quietas,

siempre inquietas,

durmiendo de día,

de noche despiertas.

¡Muy bonita adivinanza! Supongo que esta es la que pudiste responder porque no está tan difícil. Pero tiene varios elementos poéticos, por ejemplo, que le dan musicalidad, como la repetición de sonidos, en “quietas”, “inquietas” y “despiertas”.

¿Cuál es la otra?

Para bailar me pongo la capa,

para bailar me la vuelvo a quitar,

pues no puedo bailar con capa,

y sin capa no puedo bailar.

Esta adivinanza está más difícil, pero me costó trabajo dar con ella, porque se nombran la acción de bailar y la capa como parte de las características o la forma de comportarse del objeto por el que se pregunta, pero que en realidad no son parte de éste.

La capa y la acción de bailar se nombran en lugar de otras cosas que sí forman parte del objeto a ser adivinado y esto es un recurso muy común en el lenguaje poético.

Te propongo que para el repaso de hoy leamos algunas canciones infantiles que disfrutamos en preescolar o al inicio de la primaria, pero que las leamos como poemas, que a veces nos dicen secretos sin que nos demos cuenta y nos deleitan con su musicalidad.

Vas a necesitar un cuaderno y un lápiz o pluma para tomar notas, y un diccionario para consultarlo cuando sea necesario, además, ten a la mano tu libro de lecturas de quinto grado, para explorar los textos poéticos que ahí se encuentran y, de ser posible, tu libro de lecturas de cuarto grado, del que vamos a leer un poema.

Vamos a comenzar leyendo la letra de una canción infantil muy conocida, pero que ha cambiado mucho al paso del tiempo: la del patito color de café.

Patito, patito,

color de café,

¿Por qué estás tan triste?

quisiera saber.

Veamos la letra original.

Patito, patito,

color de café,

si tú no me quieres,

¿Pues luego de qué?

Ya no me presumas,

que al cabo yo sé,

que tú eres un pato,

color de café.

Me dijo que sí,

y al rato que no,

que yo era un patito,

como todos son.

La pata voló,

y el pato también,

y allá en la laguna,

se vieron después.

Díaz Roig, Mercedes y Miaja, María Teresa (comp.) (1979). Naranja dulce, limón partido. Antología de la lírica infantil mexicana. México: El Colegio de México, pp. 42-43. Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/obra/naranja-dulce-limon-partido-antologia-de-la-lirica-infantil-mexicana-924524

Se puede decir que la patita está enamorada del patito y le reclama que a veces la quiere y a veces no la quiere.

Se refiere a las dos primeras estrofas, en las que la patita le reclama que ya no la quiera y le explica la razón de que la rechace: él presume y ella sabe que es un pato color de café.

¿Te das cuenta de lo que eso significa?

Que es una característica que lo hace especial y valioso, diferente a todos los demás.

Por eso, más adelante, en la tercera estrofa, el patito le responde a la patita que ella es un patito cualquiera, “como todos son”, dándole a entender que por eso la rechaza. Aunque, eso no lo dice la voz del patito.

La patita lo está contando a alguien que la escucha, posiblemente dolida de que la dejó el patito, pero, ¡oh sorpresa! en la última estrofa ya no habla ni la patita ni el patito, sino alguien más, para contarnos lo que pasó con ellos.

Nos cuenta que se volvieron a encontrar, “allá en la laguna”, posiblemente, a escondidas, lejos de la vista de los demás.

Me quedo con la idea de que esta versión se refiere a la historia de amor entre dos personas de diferente clase social, en la que uno, el patito color de café, era posiblemente de la nobleza, y la patita, que era un patito como todos los demás, pertenecía al pueblo, por eso, el patito no le podía prometer una relación estable, pero seguían viéndose.

Es una interpretación posible, pero, también podría ser que el color café representa alguna otra cualidad del patito que lo hace especial e importante, por lo que se acerca y se aleja de su enamorada, a la que considera no tan destacada, según se le antoja.

Juntar las dos versiones de la canción en una sola historia es, por ahora, algo que existe únicamente en tu imaginación, pero esta es una de las maneras en que se crean nuevas obras literarias. Veamos otra canción infantil tradicional que esconde también sus secretos: “La pájara pinta”.

Estaba la pájara pinta,

sentadita en el verde limón,

con el pico recoge la hoja,

con las alas recoge la flor.

¡Ay sí! ¿Cuándo la veré yo?

¡Ay sí! ¿Cuándo la veré yo?

Me arrodillo a los pies de mi amante,

fiel y constante,

dame una mano,

dame la otra,

dame un besito,

que sea de tu boca.

Zaid, Gabriel (comp.) (1994). Ómnibus de poesía mexicana. México: Siglo XXI, p. 133

Nos podemos preguntar en esta canción, como en la del patito color de café, ¿Quién habla y a quién se dirige a lo largo de la canción? además, ¿De qué está hablando?

Me queda claro que en la segunda y en la tercera estrofa habla una persona enamorada que, primero, extraña a su amada, luego, describe su encuentro, cómo se arrodilla ante ella y, por último, se dirige a la amada, para pedirle las manos y un beso, es decir, primero habla de la amada en tercera persona, y luego se dirige a ella en segunda persona, le habla de tú, para pedirle que haga algo.

Ahora, veamos cómo se relaciona con la primera estrofa.

Me parece que todo esto ocurre en un jardín o un campo, y la pájara pinta que está sentada en la rama de un limonero es parte de un paisaje bonito, en el que se encuentran los novios.

Podemos señalar dos detalles que enriquecen la interpretación que podemos hacer. ¿Qué hace la pájara pinta con el pico y las alas?

Con el pico recoge la hoja / con las alas recoge la flor.

¿Qué le pide el enamorado a su amada?

Que le dé las manos y un besito. El enamorado se identifica con el ave, y algunas partes del cuerpo de la amada son representadas por las partes de la planta: las manos son la flor y la boca es la hoja.

Esto nos puede ayudar a comprender cómo se articulan las partes del poema: El enamorado mira lo que hace la pájara pinta, o incluso la recuerda o la imagina, porque extraña a su pareja, por eso, después de describirla, se queja de su ausencia y pregunta “¿Cuándo la veré yo?” Ahora, lo que sucede después, puede ser que realmente la encuentra o ¿Tú qué crees?

Es posible que siga imaginando cómo va a ser el encuentro con ella, por eso pasa tan rápido de describir lo que él haría galantemente, se arrodillaría frente a ella, y lo que le pediría para expresarle su amor.

Entonces, el poema en su conjunto nos comunica la ilusión de encontrarnos con una persona a la que queremos, aunque por muchas generaciones, la canción se utilizó como ronda infantil.

Me emociona descubrir el significado oculto de canciones que consideraba sencillas y propias para niños pequeños, pero que tocan nuestros sentimientos y despiertan nuestra imaginación.

Veamos ahora la versión original de una canción infantil que es de las más conocidas y de las que tiene mejor guardados sus secretos.

Naranja dulce,

limón partido,

dame un abrazo,

que yo te pido.

Si fueran falsos,

mis juramentos,

en poco tiempo,

se olvidarán.

Toca la marcha,

mi pecho llora,

adiós, señora,

yo ya me voy.

Zaid, Gabriel (comp.) (1994). Ómnibus de poesía mexicana. México: Siglo XXI, p. 132

Te pido que leamos nuevamente la última estrofa, a la que no se le agrega “a mi casita de sololoy” o “a comer mangos y no te doy”, que son incorporaciones recientes, en las que ya se había olvidado el sentido original de la canción. Dice:

Toca la marcha,

mi pecho llora,

adiós, señora,

yo ya me voy.

¿A qué marcha se referirá y por qué tiene que irse el personaje que tiene la voz del poema?

Se me ocurre que es una marcha militar, entonces ¡El que canta es un soldado que se está despidiendo de la mujer que ama porque se va a la guerra!

Entonces, ¿A qué juramentos se refiere en la segunda estrofa? Ahí dice:

Si fueran falsos,

mis juramentos,

en poco tiempo,

se olvidarán.

Le está prometiendo que la seguirá queriendo y que no la va a olvidar, le asegura que son verdaderos y eso hará que permanezcan.

Ahora, veamos el inicio. ¿Qué representan la naranja dulce y el limón partido? Te voy a mencionar algunas pistas: Las dos frutas son parecidas, pero se diferencian en el sabor.

La naranja es dulce y el sabor del limón es amargo.

¿Por qué no dirá “naranja dulce, limón amargo”?

Porque dice que está partido. si está unido está dulce, si está partido es limón y es amargo. La fruta representa a la pareja de amantes; si está unida, es una naranja dulce; si está separada, se convierte en un limón partido, que está separado en dos partes y es amargo.

Y eso le da sentido a todo el poema, que trata de la separación de dos personas que se quieren porque una de ellas se va a la guerra.

Me sorprende que he cantado, leído, escuchado y hasta jugado con estas canciones y no había comprendido su sentido, como si mantuvieran un secreto a la vista de todos, pero, creo que esto sucede con muchos poemas que leemos y no entendemos a la primera.

Los poemas guardan sus secretos, pero nos los murmuran por lo bajo, y nos sugieren que ahí están, escondidos. En el caso de las canciones infantiles, fueron transmitidas durante siglos por la tradición oral de lo que ahora son España y los países de Hispanoamérica. En algunos casos, sus secretos se han olvidado, pero murmuran dentro de ellos lo que quieren decir, como en muchos otros poemas, esta es la idea que comunica el poeta español Antonio Machado en el poema que ahora vamos a leer.

Yo escucho los cantos

Antonio Machado.

Yo escucho los cantos,

de viejas cadencias,

que los niños cantan,

cuando en coro juegan,

y vierten en coro,

sus almas que sueñan,

cual vierten sus aguas,

las fuentes de piedra:

con monotonías,

de risas eternas,

que no son alegres,

con lágrimas viejas,

que no son amargas,

y dicen tristezas,

tristezas de amores,

de antiguas leyendas.

En los labios niños,

las canciones llevan,

confusa la historia,

y clara la pena,

como clara el agua,

lleva su conseja,

de viejos amores,

que nunca se cuentan.

Jugando, a la sombra,

de una plaza vieja,

los niños cantaban.

La fuente de piedra,

vertía su eterno,

cristal de leyenda.

Cantaban los niños,

canciones ingenuas,

de un algo que pasa,

y que nunca llega,

la historia confusa,

y clara la pena.

Seguía su cuento,

la fuente serena,

borrada la historia,

contaba la pena.

Cervantes, Leopoldo, Contreras, Lino y otros (compiladores) (2020). Lecturas. Cuarto grado. México: Secretaría de Educación Pública, páginas 48 y 49

Realmente, hace referencia a los cantos de los niños cuando juegan, me imagino, en España, a finales del siglo XIX con canciones como las que acabamos de comentar, llenas de un sentido que se ha olvidado, como cuando dice:

Cantaban los niños,

canciones ingenuas,

de un algo que pasa,

y que nunca llega:

la historia confusa,

y clara la pena.

En la primera estrofa también describe las canciones, que cantan los niños, cuando dice:

que no son alegres,

con lágrimas viejas,

que no son amargas,

y dicen tristezas,

tristezas de amores,

de antiguas leyendas.

Aquí está haciendo una comparación entre las fuentes de piedra, de las que brota agua, y los niños que cantan las canciones de la tradición oral. Como algo que viene de lo profundo de la tierra.

Te pido que releas el poema y trates de descubrir sus secretos.

Para cerrar la clase, Vamos a recapitular qué hicimos hoy.

  • Leímos tres canciones infantiles tradicionales: la del “patito color de café”, “La pájara pinta” y “Naranja dulce, limón partido” después, leímos un poema del escritor español Antonio Machado sobre lo que imaginó al escuchar a niños y niñas cuando cantaban canciones como éstas para jugar en alguna plaza de pueblo, hace algunos años.
  • Analizamos lo que decía cada poema y la forma en que estaba dicho para descubrir algunos secretos sobre la situación que presenta y el mensaje que comunica.
  • Recordamos que los poemas nos hacen evocar sensaciones e imágenes que despiertan nuestra imaginación y sensibilidad.
  • Repasamos que en los poemas es frecuente decir una cosa para dar a entender otra, o sea, utilizar el lenguaje figurado, y nos dimos cuenta de que todavía estamos en proceso de descubrir cómo disfrutarlo e interpretarlo.

Lean los poemas y disfrútenlos, aunque no los comprendan del todo, si comenzamos a darnos cuenta de que los poemas son como el agua que brota de una fuente y murmullan palabras secretas, aunque no comprendamos siempre lo que dicen, estamos comenzando a apreciar la poesía.

Si aprendemos términos como metáfora o metonimia, o si aprendemos a contar las sílabas que tiene un verso, eso no garantiza que apreciemos ni que comprendamos la poesía.

Lo importante es considerar que estos elementos de análisis, que estudiaremos un poco en este curso, pueden ser como una lupa que nos ayuda a acercarnos más a los poemas, a comprenderlos mejor y a apreciar sus sentidos más profundos y su armonía interna. Lo que importa es que sean un instrumento para disfrutar todavía más de lo que podemos hacerlo de manera intuitiva, es indispensable, escuchar los rumores secretos de la poesía y disfrutarlos para que comience a gustarnos.

¡Buen trabajo!

Gracias por tu esfuerzo.

Para saber más:

Consulta los libros de texto en la siguiente liga.

https://www.conaliteg.sep.gob.mx/primaria.html

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